El hermano Paquito
una pequeña crónica... Todos estábamos cansados, habían pasado tres largas horas escuchando al hermano Paquito, las sillas del auditorio no eran las más cómodas, sin embargo nos sostenían, aun cuando ya habíamos caído hace rato. El calor de aquel verano era insoportable ardía tanto ahí dentro que echábamos fuego, puedo apostar que todos morían por un baño de agua fría. Mientras nos mirábamos las caras con cierta singularidad esperando a que Paquito termine de hablar, a mi costado dos chicas murmuraban: ¡Pobre Paquito, que historia tan trágica! No era para menos, como dice él “Una lección de vida siempre es una gran enseñanza” y era por esa misma razón que él la compartía con nosotros sin vergüenza y sin censura aun cuando la incomodidad de los fúnebres silencios de los oyentes acompañaban su historia. A un extremo se podían observar a tres hermanos uno del Champagnat, otro del San Luis y el último del San José quienes probablemente ya habrían escuchado la historia un...